miércoles, 8 de junio de 2011

REALISMO

La literatura realista surgió como movimiento en el siglo XIX, y se inscribió en un movimiento en pos del realismo que no sólo afectó a lo literario, sino también a la filosofía y el arte. En general, los realistas trataron de dejar testimonios fieles de sus épocas y ambientes más conocidas, y con ello su opusieron a la anterior corriente dominante, la literatura romántica, que gustaba de ambientar sus obras en contextos exóticos y poblarlas de personajes extremos o extravagantes.



El realismo hay que entenderlo en la época del esplendor de la burguesía, del auge de la ciencia y el nacimiento de la fotografía. La fascinación de muchos autores por crear obras que fueron lo más “fieles” posibles al mundo real, lo más verosímiles, fue el motor de un movimiento que, como decimos, no sólo afectó al mundo literario.
Desde un punto de vista histórico, el éxito de la literatura realista viene a ser un reflejo del éxito de la burguesía, que consiguió instalarse en el poder político, económico y social a lo largo de las grandes revoluciones del siglo XIX. Como consecuencia de ello, los grandes temas de la novela realista irán de la mano de los cambios propios del éxito social burgués: el rol social de la mujer instruida, el éxodo rural y el nuevo papel preponderante de la ciudad, la creciente tensión entre la clase burguesa y la clase obrera, los nuevos valores individualista de la clase media, la secularización de la sociedad, la caída de la nobleza, etcétera.





En general, la literatura realista se caracterizó por ofrecer descripciones detalladas y prolijas no sólo de los ambientes, paisajes o lugares, sino también de los personajes, sus acciones, oficios y quehaceres. Los distintos personajes empezaron a utilizar sus propias maneras de hablar, y lo cotidiano se convirtió en el eje central de la literatura. Los personajes no se definen por su sentir ni su espiritualidad, sino por sus acciones y su expresión.
Por otra parte, como ya pasaba con el romanticismo, no existió una única literatura realista. Utilizando estos métodos que acabamos de describir, hubo autores realistas de tendencia que conservadora que simplemente plasmaron en sus obras las viejas costumbres y tradiciones populares (autores como Pereda, Valera o Flaubert), y otros que se valieron de ellos para expresar sus opiniones políticas o sus denuncias sociales (autores como Pérez Galdós o Clarín).



Stendhal, Balzac, Víctor Hugo, Dickens, Turgueniev, Tolstoi, Dostoievski o Twain fueron algunos de los autores realistas más destacados.

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